Crear una rutina cuando tienes un bebé o un niño pequeño puede sonar… casi utópico.
Y sí, al principio se siente así. Porque la maternidad viene sin manual, sin horarios estables, y sin pausas. Pero con el tiempo aprendí que no se trata de controlar el día al minuto, sino de darle una estructura amorosa al caos.
Y lo recalco: rutina realista, no perfecta. Una que se ajuste a tu vida, no a la de las mamás de Pinterest.
💛 Lo primero: flexibilidad con cariño
Olvídate de esa agenda que tenía 10 bloques horarios antes de ser mamá.
Tu rutina ahora se construye entre siestas que duran 20 minutos, cambios de pañal sorpresa y llantos que no estaban en el guion.
Y está bien.
La clave es crear momentos predecibles, no rigidez. Porque los bebés (y nosotras también) se sienten más tranquilos cuando hay cierta repetición en el día.
🍼 ¿Qué puedes incluir en una rutina diaria?
No tiene que ser larga, ni detallada. Solo una pequeña guía para orientarte y reducir la carga mental.
Ejemplo realista (adaptable por edad):
- Despertar y cambio de pañal
- Desayuno / lactancia
- Juego libre o tiempo de estimulación (manta, cuentos, canciones)
- Primera siesta (si aplica)
- Paseo o contacto con la naturaleza
- Comida / lactancia / descanso para ti si puedes
- Tiempo de conexión: porteo, lectura, juego tranquilo
- Prepararse para dormir: baño, cuento, música suave
💡 Consejo de oro: no pongas horarios rígidos. Usa tramos del día: “por la mañana”, “después de la siesta”, “antes de dormir”… así fluyes mejor.
✨ Tu energía también importa
Muchas veces creemos que rutina es solo para el bebé, pero también es una forma de sostenernos a nosotras.
Saber que habrá un momento para descansar, para comer, para bañarte, aunque sea breve, te devuelve el control emocional que tanto se tambalea en la maternidad.
No te exijas cumplirla al 100%. Algunos días será un caos y otros fluirán mágicamente.
La rutina no es una jaula, es una base para que el día no te arrastre.
🧠 Un dato curioso
Está demostrado que los bebés anticipan mejor el entorno cuando hay señales repetidas.
Rutinas sencillas como una canción antes de dormir, un baño a la misma hora o un cuento corto, ayudan a que el bebé se relaje porque sabe lo que viene.
Y tú también entras en una especie de piloto suave, sin improvisar todo el tiempo.
❤️ Recuerda:
- Tu rutina no tiene que parecerse a la de nadie.
- Empieza con lo básico. Un paso, un tramo, un momento a la vez.
- Si todo se desarma, vuelve a lo simple: comida, amor, descanso.
- Y si necesitas ayuda, pídela. No nacimos sabiendo ser mamás con agenda.
Si tú también estás intentando encontrar equilibrio en medio del desorden diario, te abrazo fuerte.
La rutina no tiene que ser perfecta. Solo tiene que ayudarte a vivir mejor.
Y si algún día todo se sale de control, no te olvides: tú también formas parte de la rutina. Cuídate. Abrázate. Respira.
Vetramom
